Una mirada a Málaga

Entradas de Marzo 2009

Motoristas de Málaga. A cuenta de los guardarraíles.

Marzo 31, 2009 · 1 comentario

Pataforma de motoristas de MálagaMe he reunido esta mañana con la Plataforma de Motoristas de Málaga. El chaleco refleja que, que a más de 30 Km por hora, los gusrdarraíles pueden ser asesinos. Por desgracia en no pocas muertes tiene que ver la forma y el material de los elementos de la carretera.

Venían con los chalecos reflectantes que podéis ver en la foto. Pero esta vez era para que se les viera de otra manera. Era para que las Administraciones se acostumbren a programar las obras en carretereras desde la óptica del motorista, pensando en los riesgos  -siempre mayores- que las carreteras, los balizamientos, y las señales tienen para los que van sobre dos ruedas.

Los guardarraíles son su principal preocupación, pues son elementos de alto riesgo que pueden acabar con la vida de los motoristas o afectarles en graves amputaciones. Piden que se eliminen los de “cola de pez” por otros más seguros.

La Delegada de Obras Públicas y yo misma les trasladamos el plan de sustitución y mejora que se va a llevar a cabo en los próximos cinco años y que empieza ya. Ellos, con sus sugerencias y recomendaciones, ya que son los que “testan” nuestras carreteras, son nuestros “colaboradores necesarios”. Es bueno esta forma de participación de la sociedad con las administraciones, para que gobernemos con los ojos de los ciudadanos y usuarios.

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Tengo una pregunta para Ud., Sr. Rajoy

Marzo 30, 2009 · Dejar un comentario

Esta noche observo sin sorpresas este singular programa con Rajoy como protagonista. Imagino los días de preparación, las de fichas aprendidas, y las recomendaciones que todo un equipo le habrá trasladado. Como por otra parte hacen todos los protagonistas de este programa.

Pero en este caso me pregunto si todo ese esfuerzo invertido habrá merecido la pena. Y lo digo porque supongo que habrán pretendido hacerle parecer cercano,personal, humano. Y al menos a mí no me lo ha parecido, y cuanto parecía acercarse a esa imagen, se notaba como algo forzado, postizo.

Creo que ese intento de cercanía marcaba todas sus respuestas, como cuando en numerosas ocasiones hacía alusión a experiencias propias -a veces sin pegar en absoluto- y cuando hacía alardes del conocimiento del territorio -también aludiendo a hechos aprendidos parece memorísticamente que tampoco encajaban demasiado bien.

También pretendía sonreir con frecuencia, pero el gesto parecía asíncrono o desconectado con los momentos. Y finalmente, cuando se dejaba a su ser, sobre todo a medida que avanzaba el programa, se le agriaban las respuestas ante preguntas incómodas.

Imagino que estar a “tiro” de cualquier pregunta debe ser una tarea difícil, no lo quiero restar mérito al asunto, pero creo que la conexión con el oyente, el telespectador, no se consiguió, aunque a mí me puede traicionar una evidente ausencia de objetividad. Tal vez también me influya ese tan distinto carácter gallego, y que mis predisposición pueda ser injusta. Mañana en todo caso la prensa nos dará opiniones para todos los gustos.

En cuanto al fondo de las respuestas, tampoco ninguna sorpresa. Más de lo mismo en los asuntos tradicionales de la derecha, que aunque Rajoy ha pretendido “centrarse”, terminan por desvelarse como siempre han sido: No a la modificación del aborto, imprecisas respuestas en cuanto a la investigación con células madre -mostrando preferencia sobre las células adultas, como si fuera cosa de elegir-, políticas efectistas en lo económico -rebaja de impuestos de sociedades- … en fín, las respuestas de la derecha de siempre.

La economía, de forma inevitable, han ocupado gran parte del debate, algo lógico en los momentos de incertidumbre que vivimos. Las preguntas del auditorio no reflejan sino las preocupaciones de toda la sociedad.

Cada una de las preguntas que han surgido en el debate, me las he dirigido a mí misma, y he reflexionado sobre lo que siento, pienso y opino en cada una de ellas. Pero, claro, mis respuestas hubieran sido muy otras. Cobra sentido la política, y somos opciones distintas.

Es tarde. Mañana será otro día.

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En política, ¿una carta o un email?

Marzo 28, 2009 · Dejar un comentario

Hace más de una década que las cartas entre amigos y/o familiares prácticamente desaparecieron. Creo que muy poca gente nos sabría decir si hay algún buzón en su barrio.  Nadie recuerda cuándo fue la última vez que depositó una carta en su interior.

Mi madre, a pesar de sus ochenta y tantos años, tampoco manda cartas. Sorprendentemente, chatea por internet a diario. Miento. Alguna vez, creo que por nostalgia, manda alguna carta a mi hija, que espera ansiosa una sorpresa en el buzón. Pero las amigas de mi hija miran aquéllo con cierto curiosidad, y no entienden muy bien de qué valen noticias que con el paso de varios días han perdido “vigencia”.

Los bancos ya si apenas mandan extractos por correo;  y poco a poco se van reduciendo las notificaciones de las administraciones por escrito, a medida que va avanzando la administración electrónica.

Efectivamente, el teléfono móvil, e internet, con los mails, han sustituido hace mucho tiempo al género epistolar de sobre y sello.

Y en política, las tecnologías de la comunicación han entrado de lleno. No obstante, prima la comunicación verbal, medio natural, espontáneo y rápido,  para la dialéctica política.

Se sigue utilizando las cartas escritas, pero para cuestiones muy formales y concretas; no en sustitucion de la dialéctica. Y mucho menos como instrumento “contra otros”, o sea, considerándolas un fín en sí mismas, una estrategia.

Pero me cuentan que aún quedan políticos intensivos en el género epistolar tradicional. Que siguen mandando cartas, las cartas de toda la vida. Ni siquiera la han transformado en un mail.

Me dicen que de esta forma, con la carta cerrada, con su interior sellado y registrado, se consiguen numerosos beneficios.

Por ejemplo, que sirve para cubrirse las espaldas cuando a posteriori se confirma o falla algo (con un “yo lo dije” fácilmente comprobable -que después se filtra a los medios-).

Que sirve también para decir aquello que no conviene tener una inmediata respuesta (de tal forma que lo que dice esa carta no tiene, hasta días después, posibilidad de contrarréplica).

Y que es magnífico para enseñar cartas de respuestas a gusto del que las provocaba (es decir, mostrando las supuestamente favorables, y ocultando las que se obtengan a la contra).

Yo, a pesar de todo ello, no lo entiendo. Quizás sea una cuestión generacional. Lo que sí se es que a mí lo del género epistolar se me queda un poco antiguo. Habiendo correo electrónico y todo lo demás (lo que llamo e-pistolar). Y como estrategia, pues me parece francamente fullera. 

Pero bueno, que eso es “lo que me cuentan”. A lo mejor  no es cierto que haya políticos así.

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CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA (Y TELEVISADA)

Marzo 24, 2009 · 1 comentario

Me provoca sentimientos encontrados la decisión de la británica Jade Goody, ex concursante de “Gran Hermano”, de televisar su enfermedad y su muerte para sacar beneficio económico.

Como firme defensora de la libertad de la persona para decidir todo aquello que competa a sus últimas voluntades -fui una de las primeras malagueñas en firmar el testamento vital-, me sorprendo de un mundo mediático tan morboso e hipócrita a la vez que se alimente del padecimiento de una persona mientras ni se inmuta por tantas otras muertes tan tristes o más que ésta como las que produce la pobreza o el hambre en el tercer mundo.

Y me provoca sentimientos encontrados porque, por un lado, valoro que haya pensado en un futuro mejor para sus hijos en lo económico, y que haya contribuido a sensibilizar a la sociedad sobre el cáncer de útero, pero, por otro, lamento que todo ello se tenga que conseguir como consecuencia del morbo mediático.

Aunque haya grandes distancias entre un caso y otro, no puedo evitar caer en la paradoja de que legalmente está prohibido traficar con órganos, mientras que el tráfico de la propia vida, de la intimidad más gruesa, la empecemos a ver casi sin extrañarnos.

Lamento, en todo caso, el tráfico de la intimidad aunque respete a quien la quiera servir en bandeja. Lamento que tenga tanto fruto económico la triste historia de las personas, la de sus enfermedades, la de su muerte.

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