Llevaba razón quien me lo recomendó que el libro “atrapa” y es capaz de quitarte las horas de sueño o descanso hasta acabar con sus más de 600 páginas.
Eriza la piel saber que el autor, Steig Larsson, fallece trágicamente a los 50 años repentinamente cuando apenas se publicó este primer libro de una trilogía que -aseguran otros- mantiene el entusiasmo en la lectura tanto el primero como el segundo y tercero de sus partes.
Una historia que afianza el pensamiento que muchos hombres y mujeres tenemos sobre la lucha en la defensa por los derechos de las mujeres, y la dureza de los dramas de la violencia de género.
Me gusta el perfil de Lisbeth Salander, la protagonista de la trama, una curiosa mujer con “síndrome de Asperger” que lejos de permanecer estanca en su comportamiento, evoluciona y se convierte en una verdadera heroína con muy dignos sentimientos, aunque con un comportamiento ético controvertido. Muy controvertido a veces, sobre todo en el segundo libro de la trilogía.Como se trata de ficción, me he permitido el gusto de celebrar para mis adentros algunas gestas de Salander, un “sweet revenge”muy particular que se resarce del dolor causado por el machismo más deplorable.
Aunque la trama se desarrolla casi en su totalidad en Suecia, es curiosa las referencias a España. Y en concreto a Málaga: la Costa del Sol es referenciada un par de veces, por cierto, no exenta de estereotipos. Y una tercera referencia española, en este caso sevillano, a las antiguas minas de Boliden.
Incluso he oido que se ha rodado en Málaga (en el paseo marítimo) alguna escena de la película que pronto se estrenará sobre este libro. Es bueno que en Málaga aparezca como escenario de filmes que puedan reflejar su luz, su vivacidad y su belleza. Coincido con Salvador Moreno Peralta en su Tribuna de Sur de hoy mismo, que para que Málaga sea conocida la referencia del mundo del cine es buena. Pero que tampoco hay que”pervertirla” con toda suerte de “chiringuitos”.
Volviendo al tema principal, recomiendo el libro, aunque quizás ya lo hayan leido. A juzgar por el número de personas que ya he visto con él en la mano, casi seguro que ya lo han leido. Y no cuento más sobre él porque se podría escapar de mis letras pistas que pudieran quitarle intriga a este trepidante thriller. Sería imperdonable.
3 respuestas hasta el momento ↓
salvador moreno peralta // Mayo 5, 2009 a 8:12 pm |
gracias, María, por tu comentario. El libro es altamente recomendable. En cuanto a Málaga, ha sido durante mucho tiempo un verdadero plató de cine. Te recomiendo, si lo encuentras, el libro de J.A. Vigar y F. Griñán con ese título: “Málaga, plató de cine”, solo circunscrito a los años 50. En las décadas siguientes se han rodado varios cientos de películas. Siempre he pensado que si un buen director tomara la ciudad como transfondo coral de su película, haría más publicidad de Málaga que todas las capañas de FITUR y similares. Pero ello exige retratarla como es, con sus luces y sus sombras, pero sin tenderetes impostados e importados.
Me encanta tu blog. Te aporto el mío para poder rajar en el “secreto” del espacio de los flujos: morenoalboran blogspot.es
tortuga // Mayo 5, 2009 a 9:31 pm |
Hola María! Acabo de leer tus impresiones sobre las novelas de Stieg Larson y estoy de acuerdo. Me los leí estas navidades (expresión muy malagueña) y no podía parar de leer. La chica que soñaba con un bidón de gasolina y una cerilla me ha gustado mucho más que Los hombres que no amaban a las mujeres. Pero indiscutiblemente lo que más me gusta, aparte del estilo, la intriga, la trama tan moderna y de ultimísima actualidad, con hackers informáticos y todo, es el personaje de Lisbeth Salander. Es original, auténtica, sueca, europea, frágil, fuerte y tremenda. Creo que se inspiró en Pipi Calzaslargas, lo cual no me extraña. Parece que el tercero de la trilogía se publica en Junio, deben estar traduciéndolo. Yo en cuanto lo vea me lo compro. Gracias a Stieg Larson por reivindicar de esta manera el respeto por las mujeres, denunciando tramas, hipocresías de todas las sociedades actuales, hasta de las mas modernas. Saludos.
Coral // Mayo 6, 2009 a 2:10 pm |
Hola de nuevo María, para mí también han sido un verdadero hallazgo literario las novelas de Larsson. Hacía tiempo que un libro -el primero, especialmente, el de ‘Los hombres que…- no me enganchaba a la lectura de esa forma tan apasionada e intensa. El otro día leí una crítica de los dos primeros libros de Larsson que ya se han publicado en español -¡¡esperamos el tercero y último, con fruición!!- que apuntaba las paradojas y sorpresas que nos da a veces la vida.
Stieg Larsson escribio únicamente estos tres libros que integran una trilogía -Milenium- y de repetente, se murió. Había cumplido 50 años y sufrió un infarto. Larsson había escrito al parecer en su vida muchos textos, pues era periodista y había realizado muchos reportajes, sobre todo de investigación, pero nunca antes se había decidido a escribir ficción. El caso, es que escribió la trilogía, y por los dos que ya hemos leído, por lo menos en España, Larsson se revelaba como un genial y extraordinario escritor, un escritor que no sólo nos ha sorprendido por la trama de sus historias y “la carne” de sus personajes, sino por su extraordinaria habilidad para manejar el lenguaje narrativo y mantener la expectación del lector.
En la crítica que leí recientemente se apuntaba que Larsson ha logrado con tres libros -sus primeros y únicos libros de ficción- lo que la mayoría de los escritores no consiguen en una larga y vasta producción literaria a lo largo de su existencia: el reconocimiento de los lectores y el respeto de los que se proclaman críticos literarios.
Al parecer, Stieg Larsson llevó una vida muy sencilla y alejado de los focos y de la fama, pero su herencia literaria es seguramente una de las más destacables que ha surgido en nuestra época; y él se fue sin ser consciente de ello…
En mi opinión, Stieg Larsson, salvando las distancias de popularidad mediática conseguida en vida, se me asemeja bastante al también fallecido Manuel Vázquez Montalbán quien al final de su vida escribió dos novelas encuadradas bajo el título de ‘Milenio Carvalho’, que por cierto son tremendamente recomendables, y que en cierta forma me recuerdan los libros de Larsson, pero “a lo spanish”.